¿Nos comunicamos bien con nuestros jóvenes?

En la entrada de hoy, nos centraremos en realizar un pequeño cuestionario para saber qué grado de conocimiento tenemos sobre nuestros /as hijos e hijas y para de esta manera intentar producir un acercamiento para conocer los intereses y los aspectos  que le preocupan.

Son preguntas muy sencillas que no nos llevarán mucho tiempo en contestarlas y nos servirán para obtener un reflejo el conocimiento  y del grado de comunicación que tenemos con las más jóvenes de la casa.

No nos alarmemos si no sabemos contestar la mayoría de ellas, ya que eso no servirá de excusa para tomarnos un refresco con ellos/as y sacar tiempo para conocer los temores, aficiones, intereses o preocupaciones.

Venga comencemos:

  1. ¿Cómo se llama su mejor amigo/a?
  2. ¿Cuál es la asignatura que más le gusta?
  3. ¿Cuál es el color favorito de su hijo/a?
  4. ¿Con qué animal se siente identificado/a?
  5. ¿Cuál es su comida favorita?
  6. ¿A qué lugar le gustaría viajar?
  7. El deporte que más le interesa ¿cuál es?
  8. ¿Cuándo fue la última vez que lloró?
  9. ¿Se ha peleado alguna vez?
  10. ¿Cuál es su mayor habilidad?
  11. ¿En qué situaciones se siente inseguro?
  12. ¿Cuál ha sido el día más feliz?
  13. ¿A qué le tiene miedo?
  14. ¿Quién es su estrella favorita/o?
  15. ¿Con que miembro de la familia se siente más identificado/a?
  16. ¿Cuál es su grupo musical favorito?

A ver… como nos ha ido?

Seguro que muchas de ellas no hemos sabido contestarla o hemos dudado pero bueno estamos en el momento de poder reconectar con ellos/as. Eso sí no hay que intentes recuperar el vínculo con presión y  sobre todo otorgarles un espacio y un tiempo porque no podemos acaparar y querer “reconquistarlos” de manera forzada, si no que sea algo que fluya.

Debemos crear un ambiente de confianza y seguridad  y en un espacio que no sea hostil, es decir, un lugar donde ambos estén cómodos, por ejemplo alguna cafetería, dando un paseo por la playa, un  parque o en algún sitio donde solían ir pero que ahora ya no van porque se ha perdido esa conexión.

Para empezar, no debe parece un interrogatorio de tercer grado, si no como se ha mencionado antes, debe ser una conversación de los más natural, como si se tratara de interesarnos por una amistad pero teniendo muy muy claro que no somos amigos/as de nuestros/as hijas/as, sino más bien figuras de referencia y no debemos perder  esa visión. Por otro lado, no hay que meterse más de lo necesario en su vida, queremos conocerle más no tener un diario minuto a minuto de lo que están haciendo pues también debemos mantener en cierta manera su intimidad.

Prestar atención, tanto a lo que dice como a lo que no, es decir, a su lenguaje no verbal, como se mueve, hacia donde mira, como se comporta al comentarte algún tema, pues esto nos puede servir para conocer cuáles son los temas en los que se desenvuelven con mayor comodidad y cuales son aquellos temas que les supone un mayor esfuerzo o que puede suponer un cierre o un bloqueo y que se tratarán más adelante cuando exista una mejor comunicación.  Hay que estar alerta a cualquier tipo de señal que te esté enviando y en ese momento hacerle ver que estás totalmente abierto a él y que te puede contar las cosas sin que exista un juicio de valor hacia ellos, debido a que ha depositado la confianza en nosotros como familia y no podemos reprocharle ni recriminarle, si no ponernos en su lugar, respirar profundamente, e intentar aconsejarles lo mejor que sepamos, pero desde una comunicación “sana”, sin gritos ni enfados. Porque lo único que conseguiremos es que nunca más nos cuenten nada.

Así que como podemos ver, es un tema en el que tenemos que estar atento a diversos factores y que no hay una receta mágica para ser comunicadores excelentes, si no que debemos estar atentos e ir jugando nuestras basas, sobre todo aquellas que nos ha dado la experiencia y el haber pasado ya esa etapa de la adolescencia.

BONUS:   Una relación cercana es ponerse en el pellejo de ellos junto con grandes dosis de dedicación, comprensión para que ese cariño se vuelva recíproco y se construya de manera sana.